miércoles, 17 de agosto de 2016

8/ Las modalidades del mensaje - La extraposición

La extraposición es el mecanismo morfosintáctico, igualmente llamado 'dislocación', por el que un constituyente nuclear (SN, SP o SA) abandona su posición neutra o no marcada para desplazarse fuera del núcleo oracional, y constituir así una oración marcada. Según sea la posición ocupada, respecto del núcleo oracional, por el sintagma desplazado, puede darse una extraposición izquierda o una extraposición derecha.

Desde el punto de vista de la estructura temática del enunciado, por medio de la extraposición izquierda es posible tematizar un elemento, haciendo que se convierta en 'soporte tema'. En cuanto a su estructura informativa, lo que se obtiene de esta manera es una focalización de la 'información nueva' aportada por el enunciado anterior, o bien una focalización contrastiva, con la que se rectifica lo expresado anteriormente. Ejemplo:

Hay pocos candidatos para el estudio y la reflexión sesuda y demasiados para la foto, la pose y el protagonismo. A estos últimos aludía Borges al señalar que se esfuerzan en aparecer como alguien "para que no se descubra su condición de nadie". (A. Benegas Lynch)

Como podemos observar en este ejemplo, el desplazamiento operado por la extraposición izquierda conlleva, además del empleo del adjetivo nominalizado "últimos", la posposición del SN sujeto respecto del verbo, haciendo que dicho SN no asuma la función temática 'soporte', a la que podríamos pensar que está destinado por sus rasgos semánticos (animado, humano), para cederla al sintagma preposicional. El análisis pragmático de la estructura informativa de nuestro enunciado nos permite además detectar un acento enfático que acompaña al elemento focalizado a estos últimos.

He aquí otro ejemplo de extraposición izquierda:

Juana había pasado el día con sus hijos, a los que veía tan sólo de vez en cuando. En ellos siguió pensando la mujer a lo largo de su regreso a la ciudad. (D. Rodríguez Barbosa)

En otros casos, la extraposición de ciertos elementos oracionales no acarrea, sin embargo, la aplicación de un acento de intensidad, ya que lo que se desea enfatizar no es, como en los otros tipos de foco, un determinado constituyente del enunciado, sino la totalidad de éste, contraponiéndolo así con algo dicho anteriormente. Suele darse con frecuencia este tipo de extraposición en el discurso coloquial, como asimismo en proverbios y sentencias. Ejemplos:

Algo debe saber.
Alguien se lo habrá dicho. 
De poco le va a servir.
Bastantes preocupaciones tiene ya la pobre.
Menos pregunta Dios y perdona.
Quien mucho abarca poco aprieta.

Como ya hemos dicho, otra función de la extraposición izquierda es la de crear un foco contrastivo, con el que se corrige un dato erróneo contenido en la información ya proporcionada. Ejemplo:

- Entonces, sancionaron al alumno.
- No, a la maestra sancionaron.

Además de las funciones de tematización y focalización a las que ya nos hemos referido, la extraposición izquierda permite evitar ambigüedades, como asimismo el fenómeno conocido como 'recargo de la memoria'. En efecto, un mal desempeño de este tipo de mecanismo discursivo suele conducir a menudo a un agotamiento del poder de retención del receptor.

La extraposición derecha, por su parte, sólo se aplica al sintagma nominal sujeto, contrariamente a lo que sucede en otras lenguas romances como el italiano y el francés. Se da por lo general en el discurso coloquial. Ejemplo:

De poco te va servir, levantarte tan temprano.

Este tipo de extraposición se caracteriza por ir precedida por una pausa, que se representa con una coma y a veces con puntos suspensivos. Sin dicha pausa, estaríamos ante un enunciado en el que la posición final ocupada por el sintagma nominal sujeto u otra construcción nominal obedecería tan sólo a una cuestión de estilo:

De poco te va a servir levantarte (tan) temprano.


http://estructuralingua.blogspot.com.ar/2016/08/5-forma-contenido-y-referencia-del.html




martes, 16 de agosto de 2016

7/ Las modalidades del mensaje - La pasivización

Las modalidades del mensaje son las diferentes maneras en que modulamos el enunciado en función de los diversos factores (tiempo, razón, intención) que intervienen al momento de comunicar algo. Tales modulaciones, que afectan las estructuras temática e informativa (soporte tema, soporte marco, aporte; dado, nuevo), son el resultado de operaciones morfosintácticas de mayor o menor complejidad, como: la pasivización, la extraposición (o dislocación), la hendidura, la impersonalización, la negación y la nominalización.

La pasivización

Si observamos un enunciado pasivo desde el ángulo de la sintaxis, podemos decir -aunque esto, como veremos, es cuestionable- que el objeto directo (de la construcción activa) se ha convertido en sujeto, y que el sujeto de dicha construcción se ha transformado en un sintagma preposicional, encabezado por la preposición "por".

Los niños rompieron la lámpara  →  la lámpara fue rota por los niños

El hecho de que una oración activa, siempre o casi siempre, pueda transformarse en pasiva no implica, en nuestra opinión, que esta última se deriva necesariamente de aquélla. En efecto, con el mismo criterio, podríamos decir -cosa que nunca se hace- que una oración en construcción activa es el resultado de la transformación de otra, de construcción pasiva, ya que también esta manipulación siempre es posible. 

Desde el punto de vista de la estructura semántica, los enunciados pasivos suelen describirse como una 'inversión de papeles semánticos', en el sentido de que al participante correspondiente a la función paciente/objeto afectado/objeto efectuado se le asigna el papel agente, y que el otro participante, originalmente agente, asume el rol paciente. Resulta evidente que tal descripción no es otra cosa que la transposición, en la estructura semántica del enunciado, de la transformación sintáctica vista anteriormente, lo cual no esclarece en absoluto la cuestión. Si bien es cierto que tanto el sujeto (en el plano sintáctico) como el agente (en el plano semántico) tienden a colocarse en posición inicial, nada impide que los encontremos en otras porciones del enunciado. Además, no está demostrado que la construcción activa sea preexistente a la pasiva, ni viceversa.

Desde la perspectiva de las estructuras temática e informativa, la cuestión de la oposición activa / pasiva tiende a destrabarse, ya que en ellas, más allá de los mecanismos sintácticos y semánticos ya aludidos, operan factores inherentes al dinamismo comunicativo, que determinan preferencias e incluso imponen ciertos y determinados esquemas en cuanto al orden de presentación de los constituyentes del enunciado. En tal sentido, la construcción pasiva permite, en ciertos tipos de discurso, establecer un 'doble enlace' dentro del enunciado o entre varios de ellos (Alloa, 1998: 49-50), por ejemplo:

Aquella tarde, encontró sobre la cómoda una carta que había sido escrita el día anterior por su marido, el cual no se atrevía a comunicarle personalmente que se marchaba.  

Otra posibilidad sintáctica de establecer un doble enlace referencial es la proporcionada por la anticipación de uno de los elementos del sintagma verbal de la construcción activa y la consiguiente extraposición del sintagma nominal sujeto:

Aquella tarde, encontró una carta sobre la cómoda. La había escrito el día anterior su maridoel cual no se atrevía a comunicarle personalmente que se marchaba.  

Si, por la razón que fuese, después de "carta", decidiéramos optar por una construcción activa como: que su marido había escrito el día anterior, no podríamos finalizar el enunciado con la subordinada adjetiva el cual... que se marchaba, que, por su carácter de información nueva, hemos colocado al final del enunciado. Si bien, ni sintáctica ni semánticamente, nada nos impediría hacerlo, el desplazamiento sintáctico del sintagma su marido y el consiguiente cambio de posición de la segunda subordinada adjetiva, implicaría que el contenido informativo de ésta perdiera su carácter de 'nuevo' para adquirir el de 'dado'.

Otro factor que puede favorecer la elección del giro pasivo en situaciones dialógicas es el 'condicionamiento sintáctico', el cual funciona como una suerte de anzuelo para el interlocutor. Éste, dejándose influenciar por el turno de habla que antecede al suyo -especialmente si el enunciado se presenta como pregunta-, emplea nuevamente el mismo giro, o sea, en este caso, el giro pasivo. Ejemplo:

- ¿Por quién fue realizado el proyecto?
- (El proyecto) fue realizado por un grupo de estudiantes.

Por último, es preciso señalar que el sintagma preposicional agente puede no aparecer en el enunciado. Las razones de tal ocultamiento son múltiples: el referente al que le cabe la función agente es específico; el agente es inespecífico (alguien, la gente, etc.) e incluso no sé sabe quién es; se conoce la identidad del agente pero no se considera necesario mencionarlo; por ser recuperable del contexto; por tratarse de afirmaciones generalizadoras; dar relieve al resto de lo expresado en el enunciado; por cortesía o para no responsabilizar a nadie, etc. Ejemplos:

La ley acabó siendo proclamada varios años después. (agente específico: los parlamentarios)
Su padre es respetado en todas partes. (agente inespecífico)
A su regreso al pueblo después de años de ausencia, nuestro personaje organizó una fiesta a la que todos fueron invitados. (agente recuperable)
Una vez reciclados, estos productos son vendidos en todo el país. (afirmación generalizadora)
El individuo fue acusado de haber matado a su mujer. (no se responsabiliza a nadie)

Las construcciones pasivas seudorreflejas

Encontramos a menudo enunciados a los que subyacen estructuras con ocultamiento del sintagma preposicional agente. De tal recesión de participante [ø] resulta que la función semántica 'paciente/objeto afectado/objeto efectuado' es asumida por el sintagma nominal sujeto. Este mecanismo morfosintáctico acarrea el empleo del morfema seudorreflejo "se". Ejemplos:

Este sistema evita que los muebles se abandonen en la calle... (El País, 14-10-96)
El autobús inteligente se estrena en otoño en seis céntricas líneas. (Ib.)
La versión española de esta obra, que se estrenó en Nueva York, a finales de los ochenta, se presenta ahora en el teatro Fígaro... (Ib.)




6/ Los constituyentes de la estructura temática

1. El soporte (S), como dijimos anteriormente, es la parte inicial de la estructura temática a propósito de la cual -y no necesariamente respecto de la cual- se dice algo en la parte subsiguiente, llamada aporte. El soporte, así entendido, es el punto de arranque del enunciado y equivale a 'sujeto psicológico', el cual puede o no coincidir con el sujeto sintáctico. Los soportes pueden ser de dos tipos: 'tema' y 'marco'.

1.1. El soporte tema (ST) es la parte inicial de la estructura temática respecto de la cual se dice algo en el aporte. El tema puede o no coincidir con el sujeto sintáctico o  lo que es lo mismo, con el sujeto lógico de la predicación contenida en el enunciado. También pueden desempeñar la función 'soporte tema' otros elementos, correspondientes al predicado lógico. Por consiguiente, si un soporte es de tipo tema, en la parte inicial del enunciado pueden darse: a) sincréticamente un 'sujeto psicológico' y un 'sujeto sintáctico' (o lógico); y b) un 'sujeto psicológico' proporcionado por un elemento procedente del predicado.

Sintácticamente, en los casos del tipo a), el 'soporte tema' se corresponde con el sintagma nominal sujeto de las oraciones no marcadas. En los casos del tipo b), se corresponde con los sintagmas nominales objeto directo, objeto indirecto y con el sintagma adjetival 'complemento subjetivo obligatorio' de las oraciones marcadas, pasivizadas o con elementos extrapuestos.

ST = sujeto psicológico = sujeto sintáctico = sujeto lógico

La religiosa franciscana Léonie Duquet, secuestrada durante la última dictadura militar y arrojada al mar en 1877 en los llamados "vuelos de la muerte", / fue sepultada hoy en la Iglesia de Santa Cruz, en una emotiva ceremonia a la que asistieron numerosos familiares de desaparecidos. (La Voz de San Justo, 26.VIII.2005)

ST = sujeto psicológico = OD tematizado por extraposición izquierda

La última noticia destacada sobre el caso / la ofreció el 24 de abril de 1939. (J. Felippa)
A un hijo suyo, Alonso Diego,/ lo habían secuestrado los narcotraficantes... (G. García Márquez)

ST = sujeto psicológico = OI tematizado por extraposición izquierda

A los viejos de la casa, / se había acostumbrado... (A. Gala)

ST = sujeto psicológico  = V tematizado por extraposición izquierda

Como nacer, / nací en África, en la Guinea Ecuatorial. (A. Gala)
Soñar,/ todos soñamos, pero algunos no recuerdan lo soñado.

En la estructura temática correspondiente a enunciados a los que subyacen oraciones más complejas o incluso compuestas, se pueden asimismo encontrar en función de 'soporte tema' diversos tipos de giros y subordinadas, según qué término de la relación causa/efecto se priorice, tomándolo como punto de arranque o 'soporte tema'. Ejemplos:

ST = por + infinitivo

Por no saber qué responder,/ me tomaron por tonto. (ST causa + A efecto)

ST = subordinada causal

Como no supe qué reponder,/ me tomaron por tonto. (ST causa + A efecto)

ST = aun + gerundio

Aun sabiéndolo enfermo,/ lo abandonaron. (ST concesión + A efecto)

ST = subordinada concesiva

A pesar de que lo sabían enfermo,/ lo abandonaron. (ST concesión + A efecto)

ST = de + infinitivo

De haberlo dicho,/ no habría sucedido nada. (ST hipótesis + A efecto)

ST = subordinada condicional

Si lo hubieras dicho,/ no habría sucedido nada. (ST hipótesis + A efecto)

Por último, se deben tener en cuenta tres hechos: a) las subordinadas causales encabezadas por el conector porque, a la inversa de las construcciones anteriores, se encuentran generalmente en la parte del enunciado correspondiente al aporte; b) las subordinadas causales encabezadas por el conector porque pueden ocupar a veces -tendencia reciente- la posición inicial de ciertos enunciados en los que lo así expresado deja de ser remático (aporte), para desempeñarse como 'marco tema'; c) el giro al + infinitivo, de índole temporal, suele tener el mismo comportamiento que las construcciones causa/efecto vistas anteriormente, por cuanto lo expresado en él suele entrañar una presuposición y como tal, se sitúa en el punto de arranque del enunciado, como información conocida o presupuestamente conocida. Ejemplos:

ST = al + infinitivo

Al ver que no podía convencerlo,/ cambié de actitud. (ST tiempo-causa + A)
Al darse cuenta de lo sucedido,/ se puso a llorar. (ST tiempo-causa + A)

En conclusión, si se exceptúa este último tipo de construcción, en que a la noción temporal se asocia la de una causa presupuesta, los otros tipos de construcciones temporales (subordinadas o no), como: cuando..., desde que..., antes que..., después (de) que..., al + infinitivo, etc., no constituyen 'soporte tema', sino que, como veremos más adelante, se integran en el 'soporte marco'.

1.2. El soporte tema implícito (STI) es el soporte tema no materializado, de forma [ø], correspondiente ya sea a la referencia deíctica que remite a uno o varios participantes en el acto comunicativo ("yo", "tú"/"vos"/"usted", "nosotros", "vosotros"/"ustedes"), como también a la referencia anafórica que remite a una entidad ya instaurada en el texto. Los primeros son recuperables por el contexto (extralingüístico) y los segundos, por el cotexto (lingüístico). Veamos unos ejemplos:

STI = [ø] recuperable por el contexto

[ø] me conformo pensando que el Señor conoce mi naturaleza. Él la hizo, y sabe que [ø] soy un poquito de polvo y mucha agua. (A. Gala)

STI = [ø] recuperable por el cotexto

Ferdinand y Rolf se miraron con triste aprobación. [ø] Subieron al tranvía rechinante y puntual. [ø] No hablaron: la angustiante cuestión les había secado la lengua. Media hora después, con paso vacilante, [ø] llegaron a la puerta de las oficinas... (M. Aguinis)

2. El soporte marco (SM) es el punto de arranque del enunciado a propósito del cual -pero no respecto del cual- se dice lo contenido en el resto del enunciado o aporte. Desde el punto de vista semántico, los 'soportes marco', señalan los límites dentro de los cuales es válida la referncia establecida en la predicación contenida en el enunciado. Morfosintácticamente, los 'soportes marco' se realizan de tres maneras principales: a) por medio de sintagmas nominales, a menudo precedidos de morfemas 'enmarcadores' (en cuanto a, en lo referente a, en lo que respecta a, a propósito de, etc.); por medio de adverbios o frases adverbiales que denotan 'punto de vista' o 'perspectiva'; c) por medio de construcciones temporales y locativas extranucleares, es decir de alcance oracional, como: al + infinitivo, un sintagma adverbial, una subordinada adverbial, construcciones de participio, etc. Ejemplos:

En lo referente a la generación de ingresos,/ existen riesgos conocidos y riesgos ocultos. (La Nación, 31.V.2016)
En lo que respecta a mi regreso a la civilización,/ no creo que se produzca pronto. (E. Ruess)
Estratégicamente hablando,/ el rol del arquero es siempre importante.(L. Delgado)
Según la Unesco,/ los niños de hogares con altos ingresos alcanzan doce años de escolaridad media... (M. Rivas)
Pasada la medianoche,/ sonó el teléfono. (A. Rotenberg)
Al llegar aquí,/ me saco el pañuelo para desearles a todos feliz año nuevo. (Aguinaldo popular venezolano)
Una vez que esté finalizada la autovía San Juan - Mendoza,/ cobrarán peaje. (sanjuan8.com)

2.1. El soporte marco implícito (SMI) es aquel que no se realiza lingüísticamente y remite a elementos referenciales de la situación comunicativa. Suele darse en: enunciados existenciales (de entidad o de evento), enunciados que expresan procesos evolutivos o transformacionales, enunciados impersonales. Ejemplos:

[ø] Baja el precio del crudo.
[ø] Se alquila departamento.
[ø] Está lloviendo.
[ø] Llaman a la puerta.

3. El aporte (A) es la parte de la estructura temática del enunciado en la que se dice algo a propósito o respecto de lo expresado en el 'soporte'.

3.1. El aporte secundario (AS), como su denominación lo indica, expresa algo accesorio. Suele situarse al final del enunciado, intercalarse en medio del aporte o entre el soporte y el aporte. En algunos casos, se encuentra precediendo al soporte o inserto en él. En posición final, se da con frecuencia en los textos dialogales del habla coloquial. El 'aporte secundario', así caracterizado, se corresponde con el report de Touratier, al que nos referimos al tratar la estructura temática.  Se desempañan en tal función construcciones incidentes o parentéticas, como: adjetivos calificativos, aposiciones nominales u oracionales, subordinadas adjetivas explicativas, subordinadas adverbiales (no requeridas por la construcción nuclear, sino referidas por lo general a hechos periféricos, e incluso al propio acto de enunciación). Ejemplos:

De pronto, alarmada, se levantó y corrió al cajón de la cómoda (A. Borges)
Si me dieras ese dinero, que, entre otras cosas no es tuyo, te lo agradecería. (J. Fernández López)
Su hijo falta mucho a clase, siento decírselo. (A. Cerrudo)

Como es dado observar en el último ejemplo, el 'aporte secundario' suele contener, a menudo, apreciaciones del enunciador, hecho que lo coloca entre los procedimientos de modalización.

Por último, debemos tener en cuenta el 'aporte secundario' que constituyen las calificaciones encapsuladas en el giro idiomático el + adj. calificativo sustantivado + sintagma preposicional, frecuente en el habla coloquial. Ejemplos:

El derrochón de su esposo se gastó todo el dinero.
La caprichosa de tu hija no ha dado el brazo a torcer.
El terco de Juan no acepta la propuesta.




domingo, 14 de agosto de 2016

4/ Estructura informativa

La estructura informativa del enunciado es la configuración binaria cuyos componentes, dado y nuevo, organizan la información contenida en el mensaje.

Lo dado (D) o información conocida es accesible para el receptor, bien por haber sido introducida anteriormente en el texto (o discurso), bien por ser, de alguna manera, deducible de la situación de comunicación. En términos generales, podemos afirmar que en el continuum del mensaje, lo dado encabeza el enunciado, coincidiendo con la posición ocupada por el tema en la estructura temática, aunque, como podemos observar en el siguiente ejemplo, no siempre es así.

Un hombre / preguntó por tu amiga Elena. (S. Miranda de Torre)
   Soporte   /    Aporte

Un hombre / preguntó por tu amiga Elena. (como respuesta a ¿Quién preguntó por mi amiga Elena?
    Nuevo    /    Dado

En nuestra opinión, dado y presupuesto no son conceptos equivalentes. En efecto, lo presupuesto es algo que no se encuentra presente lingüísticamente ni tiene que ver con la accesibilidad que caracteriza a lo dado, sino que se da como algo compartido por el receptor del mensaje. Lo dado, por el contrario, se recaba del contexto lingüístico. A pesar de esta diferencia de base, no podemos descartar la posibilidad de que, en algunos casos, dado y presupuesto tiendan a coincidir por depender ambos de una expresión anterior. También es posible que lo presupuesto coincida con lo nuevo.

Se considera igualmente dado la información contenida en los elementos referenciales aportados por los aportes secundarios (reports), que, a manera de coletillas, se sitúan en la parte final del enunciado.

Lo nuevo (N) es la información que se introduce por primera vez en el intercambio comunicativo. Su lugar en el continuum del mensaje suele encontrarse generalmente a la derecha de la información dada. El mayor grado de novedad de lo expresado le corresponde a lo ubicado a mayor distancia, a la derecha de lo dado, o sea en la parte final del enunciado, en correspondencia con la última parte del aporte de la estructura temática.

Los elementos informativos dado y nuevo, tales como acaban de presentarse, son los que encontramos en los enunciados neutros o no marcados, es decir aquellos en los que ninguno de sus constituyentes ha sido objeto de alguna focalización. Así, por ejemplo, en el enunciado "Visitamos una exposición muy interesante en Buenos Aires", del que daremos luego su configuración focalizada, los elementos de la estructura informativa pueden organizarse de diferentes maneras: a) si con lo expresado en este enunciado se responde a la pregunta ¿Qué hicieron en Buenos Aires?, Buenos Aires será información dada y visitamos una exposición muy interesante, información nueva; b) si con lo dicho en el mismo enunciado se responde a la pregunta ¿Qué visitaron en Buenos Aires?, una exposición muy interesante será información nueva y visitamos ... en Buenos Aires, información dada.

El foco (F) es el elemento enfatizado por un acento de resalte o prominencia (acento enfático o de intensidad), o por algún mecanismo morfosintáctico específico. El foco suele constituir información nueva, señalando que el constituyente en el que recae es objeto de una selección, exclusiva o privilegiante. Sin embargo, también puede contener información contraria a la esperada por el receptor, en cuyo caso se trata de un foco contrastivo. Veamos un ejemplo de foco. Se trata del enunciado del que dimos las posibles organizaciones informativas en construcción oracional no marcada.

Fue en Buenos Aires donde visitamos una exposición muy interesante.

En este ejemplo, el foco contrastivo afecta el elemento puesto de relieve por medio de un mecanismo morfosintáctico denominado hendidura, al que se asocia asimismo un acento enfático. Este último también puede operar acompañando una extraposición, o sea desplazando el sintagma que se desea focalizar hacia la izquierda:

En Buenos Aires visitamos una exposición muy interesante.

Finalmente, no debemos confundir enunciados con foco contrastivo como el que acabamos de ver con enunciados de construcción muy semejante, en los cuales el sintagma que los encabeza va seguido de una coma y se desempeña como marco (espacio-temporal) dentro de la estructura temática, por ejemplo:

En Buenos Aires, visitamos una exposición muy interesante.


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3/ Estructura temática

Además de tener una estructura sintáctica y una estructura semántica, el enunciado posee asimismo una estructura de mensaje, denominada estructura temática: los elementos lingüísticos que la integran se asocian y se disponen de tal manera que sepamos de qué se trata. El punto de partida de esta concepción lo constituye, en el marco de los estudios de la Escuela de Praga, la 'perspectiva funcional de la oración' de Malthesius, según la cual el mensaje que se transmite a través del enunciado consta de un tema y un rema. Los lingüistas praguenses consideraban que todas las lenguas del mundo deben de estar organizadas en forma de mensaje, ya que éste es el reflejo de una función básica del lenguaje. El mensaje resulta, según Halliday (1985: 39), de la asociación de ambos elementos, tema y rema. Esta situación, sin embargo, no necesariamente se materializa en las diferentes lenguas particulares de la misma manera. No siempre podemos determinar a ciencia cierta qué parte del enunciado que se observa cumple la función de tema y cuáles otras la de rema, sobre todo si trabajamos con oraciones aisladas, no contextualizadas, como suele suceder en los manuales académicos.

Varios han sido los enfoques adoptados para definir el tema del enunciado. Uno de ellos es el que recurre a la función sintáctica de sujeto e identifica a éste con él el tema.

El concepto de sujeto, al igual que el de predicado, pese a estar siempre presente en las gramáticas, nunca ha quedado plasmado en términos unívocos y coherentes entre sí. La observación y análisis de las diferentes definiciones a que ha dado lugar a través de la historia lingüística muestra una gran confusión, que perdura incluso hasta nuestros días. A la función sintáctica 'sujeto' se le han asociado, entre otras, las siguientes características:
a) se realiza mediante unidades sintácticas de carácter nominal (sintagmas nominales, oraciones sustantivas u otras categorías con propiedades similares) que pueden aludir a entidades existentes en el mundo extralingüístico. Es pues una función sintáctica que suele ser referencial;
b) constituye la realización canónica del papel semántico agente, situándose en el lugar de mayor prominencia en la jerarquía de los papeles semánticos. Así, por ejemplo, si un verbo como "beber" o "escribir" implica un agente entre los argumentos que requiere para formar una predicación completa, éste será el argumento que se realice como sujeto de la oración: "El niño (sujeto/agente) se bebió la leche", "Fernando (sujeto/agente) escribió un artículo muy interesante". En esta identificación sujeto = agente se funda la conocida definición tradicional que caracteriza al sujeto como "el que realiza la acción expresada por el verbo";
c) desde el punto de vista morfosintáctico, el sujeto es, por un lado, el constituyente oracional que rige la concordancia verbal. Así, en "Este ingeniero ha dirigido varias obras públicas", por ejemplo, es el sintagma sujeto este ingeniero, y no el sintagma objeto varias obras públicas, el que determina la concordancia numérica con el verbo;
d) en las oraciones declarativas en que los constituyentes se siguen según el orden lineal considerado básico o no marcado (sujeto - verbo - objeto, en el caso del español y muchas otras lenguas), los sujetos suelen ser, al mismo tiempo, el tema del enunciado, es decir aquel constituyente que el hablante selecciona como punto de partida comunicativo, o aquello sobre lo que versa el enunciado. Esta correlación sujeto - tema es una propiedad que queda reflejada en la también tradicional definición del sujeto como "la persona o cosa de la cual decimos algo" (R.A.E., 1973: 350);
e) en lo referente al lugar que se le asigna en la estructura de la oración, el enfoque bimembre, dominante en el análisis oracional, sitúa al sujeto en una posición estructural privilegiada con respecto a las demás funciones nominales. De conformidad con este enfoque bimembre, "sea cual sea la complejidad de la oración, los elementos que la integran se organizan en torno a dos constituyentes" (Hermanz y Brucart, 1987: 60), SN-SV o sujeto-predicado. En contraposición con este punto de vista, según el cual el sujeto se sitúa en el mismo jerárquico que el predicado, se encuentra la teoría de Tesnière, Éléments de syntaxe structurelle (1959, 1966), en la que el sujeto no es más que uno de los actantes puestos en relación con el verbo, y dependiente de él, como el resto de los complementos.

El principal problema planteado por el concepto de sujeto, definido en los términos que acabamos de ver, radica en que no se ha sabido establecer una clara distinción entre los niveles sintáctico, semántico y pragmático. La primera evidencia de este hecho es la equiparación del sujeto con el agente ("el que realiza la acción expresada por el verbo"), cuando indiscutiblemente no todos los sujetos son agentes –para ello, todos los verbos deberían denotar acción– ni todos los agentes aparecen como sujeto.Un ejemplo de lo primero lo proporciona una oración como "El niño recibió un castigo", en la que el sujeto el niño no realiza ninguna acción y por tanto no puede ser agente. Una demostración de lo segundo es que en las oraciones pasivas, como "El niño fue castigado por su padre", el papel semántico de agente lo desempeña el sintagma prepositivo, en este caso por su padre y no el sintagma nominal sujeto, en este caso el niño, el cual denota la entidad afectada por la acción. Segunda objeción: si por sujeto se asume "la persona o cosa de la cual decimos algo", entonces ¿cómo se explican ciertos enunciados en los que "la persona o cosa de la cual decimos algo" es constituyente (OD, OI) del predicado verbal? Así, por ejemplo, en "La pared la pintaron los niños", el sintagma los niños, además de concordar con el verbo, representa al agente que realiza la acción, pero no puede considerarse como "la persona o cosa de la que se dice algo". Por otra parte, la función pragmática tema corresponde en este enunciado al sintagma nominal la pared, o sea, sintácticamente, al objeto directo.  

Menos insatisfactorias -aunque también parcialmente objetables- resultan ciertas aproximaciones al concepto de tema realizadas desde otros ángulos. Así, el enfoque en el que a partir de Mathesius y Firbas, se identifica el tema con la información dada o conocida, asumiendo que ésta es aquella información que ya es accesible para el receptor del mensaje, bien por haber sido introducida anteriormente en el texto, bien por ser, de algún modo, deducible de la situación comunicativa. Tal homologación conceptual plantea un nuevo problema: el de la falta de delimitación de los planos temático e informativo de la estructura global del enunciado, con la consiguiente confusión de los niveles de análisis.

Para otros lingüistas, principalmente algunos funcionalistas praguenses y sus seguidores, el tema se define como el punto de partida o de arranque del enunciado. Según este punto de vista, todas las oraciones contienen un tema y lo que tienen en común es la relación entre el objeto de pensamiento del hablante y su expresión en el texto. Análoga postura adopta Halliday (1985: 38). cuando afirma que el tema es el elemento que sirve de punto de partida del enunciado, definición reforzada asimismo por el añadido de que el tema se coloca primero. En parcial coincidencia con esta caracterización se encuentra la postura de Ch. Touratier, para quien no todos los puntos de arranque oracionales vehiculan temas. Aun admitiendo que en español y en muchas otras lenguas, el tema encabeza el enunciado, no es lo mismo decir, efectivamente, que todo tema es punto de arranque del enunciado que afirmar que todo punto de arranque es tema.

Una caracterización más abarcadora del concepto tema es la proporcionada por R. Hidalgo Downing (1991), quien propone seis posibles funciones para el primer elemento del enunciado: señalar el ángulo desde el que se ha de proyectar el mensaje; establecer el marco semántico espacial, temporal, individual o situacional, o una combinación de ellos;  indicar, mediante conjunciones y conectores, la dirección lógica del mensaje y relacionarla con el contexto lingüístico; indicar, mediante modalizadores, la actitud del hablante acerca del mensaje; relacionar el contenido del mensaje con el hablante o la situación extralingüística; señalar el cambio de hablante o que el mismo hablante introduce un nuevo punto en el discurso. 

Según Ch. Touratier (2000: 147), la estructura temática consta de tres clases de constituyentes. A los dos primeros los denomina, adoptando la terminología de B. Pottier (1981: 42-42), support (= soporte) y apport (= aporte). A estas dos nociones principales añade una tercera, la de report, para la cual, por razones que expondremos más adelante, no daremos todavía ninguna equivalencia en español. El support, término en que quedan englobados tanto el tema de los praguenses como el topic (= tópico) de la escuela norteamericana, no se define única y necesariamente, según Touratier, como "aquello respecto de lo cual el locutor dice algo", sino que también puede ser "aquello a propósito de lo cual el locutor dice algo". Es el punto de arranque del enunciado, una suerte de trampolín que permite al locutor introducir el mensaje que desea transmitir al interlocutor. El autor precisa que el hecho de integrar la segunda posibilidad ("a propósito de...") apunta a ampliar la noción de tema y así adaptarla a todo lo que los analistas suelen llamar con dicho término. Así pues, el soporte del enunciado puede ser simplemente aquello en ocasión de lo cual se dice algo, como cuando el enunciado comienza con una indicación de fecha o de lugar, la cual establece el marco temporal o espacial con el que el locutor relaciona el contenido del mensaje que transmite. Los dos valores diferentes que en este enfoque se reconocen al soporte del enunciado coinciden con la diferencia entre los "dos tipos de constituyentes temáticos" que Mary-AnnickMorel ha denominado respectivamente "marco" y "marco en sentido restringido" (Morel, 1992, "Intonation et rhématisation" en L'Information gramaticale, 54, 31). El apport, por su parte, se corresponde parcialmentte con los denominados rema o comment y representa lo que el locutor dice a propósito del contenido del support, y no solamente, según la definición usual de comentario o rema, "lo que se dice de la persona o la cosa" aludida por el tópico o tema (cf. Lyons, 1970: 257). En concordancia con M-C. Hazaël-Massieux, el autor afirma que el aporte es "la información principal" del enunciado, y el soporte, "lo que da paso a la información principal", y precisa asimismo que el aporte presupone teóricamente la existencia de un soporte, con el cual se relaciona.

Sin embargo, el soporte bien puede no expresarse lingüísticamente, como cuando se dice: "Llueve (o ¡ay!)". En casos como éste, la situación comunicativa es la que proporciona objetivamente un soporte con el que habrá de asociarse el contenido remático del enunciado. Análoga reflexión suscitan en Touratier los enunciados cuyos esquemas oracionales se encuentran desprovistos de sintagma nominal sujeto. Los argumentos del autor, a este respecto, resultan sumamente esclarecedores: "si el sujeto se define sintácticamente como el constituyente inmediato de una oración o proposición exocéntrica, no se puede decir que los morfemas personales clíticos, cuando el verbo está en modo imperativo, o desinenciales (del español, por ejemplo), sean sujeto, pues sólo son constituyentes inmediatos del verbo, del cual, a diferencia de los sintagmas nominales, no pueden separarse. Sólo designan a la persona concernida por la propiedad semántica del sintagma verbal al que pertenecen, y no realmente a la persona a propósito de la cual el locutor dice algo. Si se admite entonces que las oraciones con morfema personal clíticos (o desinencial) sólo son aporte, ello significa que también la sintaxis desempeña algún papel en la delimitación de los constituyentes de la estructura temática, puesto que desde este punto de vista, no cabe fragmentar el sintagma verbal, convirtiendo el morfema personal clítico o desinencial en soporte del enunciado, y el resto del sintagma verbal, en aporte" (mi trad., H.A.). Para el lingüista francés, lo que en realidad indica el morfema personal es simplemente "la persona con la que hay que relacionar el contenido semántico del sintagma verbal. Y como el enunciado no contiene ningún otro constituyente que pueda ser soporte, se debe inferir que la persona con la que se relaciona el contenido semántico del sintagma verbal es aquella a la que este sintagma alude. En este caso, es el locutor de la situación comunicativa quien representa aquello a propósito de lo cual el enunciado dice algo. Se trata de una inferencia lógica, totalmente normal, y no de un dato lingüístico de expreso significado en la estructura sintáctica del enunciado".

El report (acto de reporter [esp.: aplazar, postergar, diferir]) es, según Touratier, un elemento que el locutor coloca generalmente después del aporte o intercala en medio de éste, porque estima deber precisar algo que puede estar relacionado con el tema del enunciado, o proporcionar un elemento informativo secundario, que considera necesario. En este mismo sentido, también se desempeñan como report aquellos sintagmas nominales que, a manera de coletillas, suelen añadirse en el discurso coloquial informal, tras una pausa y en la posición final del enunciado.

Habida cuenta de todo lo expuesto hasta aquí, la fórmula de la estructura temática por la que nos decantamos es la siguiente:
  • Soporte + Aporte
Más adelante, después de que nos hayamos referido a la estructura informativa del enunciado, volveremos a la estructura temática así constituida para precisar los reajustes que impone este nuevo punto de vista y presentar los términos adoptados, las definiciones de los conceptos a los que dichos términos remiten, acompañándolos de las correspondencias terminológicas en los casos en que se trate de puntos de vista total o parcialmente divergentes. Una vez despejado nuestro campo conceptual y terminológico, procederemos asimismo a describir los mecanismos morfosintácticos que el sitema de la lengua pone a disposición del hablante para el desempeño de las diferentes funciones que caracterizan a los enunciados.



sábado, 13 de agosto de 2016

2/ Estructura semántica

La estructura semántica es la que configuran las funciones semánticas que subyacen al contenido concreto de un enunciado. Dichas funciones, también denominadas papeles semánticos, son los significados tales como: agente, paciente, objeto afectado, experimentante, destinatario, instrumental, etc., que se asignan a las unidades nominales conectadas por el verbo. Estos significados se corresponden con los papeles efectivamente desempeñados, en el estado de cosas representado en el enunciado, por los referentes o entidades extralingüísticas a que remiten las expresiones nominales. Así, por ejemplo, en el enunciado "El padre lleva a los niños al colegio", el padre desempeña el papel semántico agente, por interpretarse que realiza y controla la acción de llevar a los niños al colegio. Por el contrario, en los niños recae la función semántica paciente, ya que se presenta como la entidad que es objeto de la acción de llevar.

Los papeles semánticos son significados relacionales porque no dependen únicamente del significado de las expresiones nominales, sino, en gran medida, de las relaciones que se establecen entre éstas y el semantismo de los verbos a los que acompañan. En nuestro ejemplo, efectivamente, el padre se desempeña como agente porque está provisto del rasgo [+ humano] y está conectado con un verbo que denota acción. No sucede, sin embargo, lo mismo en el enunciado "El padre se alegró al ver las notas de los niños". La misma expresión nominal (el padre) ya no asume aquí el papel semántico de agente sino de experimentante, ya que alegrarse no denota acción y, por ende, no presupone la existencia de un agente.

Las relaciones que se establecen, dentro de la estructura semántica, entre los diferentes papeles desempeñados por las expresiones nominales y el conjunto de rasgos semánticos del verbo configuran una suerte de escena en la que se representa un proceso, entendido no forzosamente como algo en vía de evolución o transformación, sino más bien como un estado de cosas. Toda actividad humana, trátese de una acción, un acontecimiento, una transformación o la aparición de algo, comporta un proceso. El marco conceptual de base a partir del cual se puede dar cuenta de los diversos estados de cosas es bastante simple. En efecto, tres son las componentes posibles que sirven para proporcionar el marco de referencia que permite interpretar las experiencias humanas que se desprenden de la variedad de las actividades asequibles. La primera de tales componentes es el proceso propiamente dicho, al cual acompañan uno o más participantes y, a menudo, las circunstancias que se le asocian.

Existen numerosos tipos de proceso. En su gran mayoría, se trata de procesos simples, como los materiales, mentales, transformacionales o de cambio de estado, relacionales y existenciales, pero se dan también procesos complejos: los factitivos y los causativos. Todos ellos requieren la presencia de participantes, a los que la relación proceso - participante les asigna un papel semántico. Veamos algunos ejemplos:

Agente

Los estudiantes tradujeron un texto de filosofía.
Ese cuadro fue pintado por un artista famoso.
No hagamos competir a los niños.

Paciente / Objeto afectado / Objeto efectuado

Me mordió un perro.
Atacaron a Santiago en la calle.
Cierre la puerta, por favor.
Los agasajos fueron organizados por las autoridades municipales.

Destinatario

El comerciante nos vendió productos de mala calidad.
Todos los meses, manda cierta cantidad de dinero a sus padres.

Beneficiario

Los tíos han traído regalos para los niños.

Medio

El niño por fin se ha dormido.
Los invitados se pusieron de pie.
Ha estallado una bomba.
Todovía no han florecido los árboles del jardín.

Experimentante

El enfermo está delirando.
¿No te gusta la tarta de limón?
Un tripulante divisó una pequeña isla.
La pequeña isla fue divisada por un tripulante.

Fenómeno (cognitivo, afectivo, mental, perceptivo)

El niño advirtió el error.
Aprecio mucho tu colaboración.
La pequeña isla fue divisada por un tripulante.

Instrumental

Cortó la manzana con un cuchillo.
Esta llave abrió la puerta.
La puerta fue abierta con esta llave.

Existente entidad / Existente evento

Aún quedan algunos avestruces en las estepas patagónicas.
Volvió a suceder un terrible hecho en condiciones similares.


Por último, cabe señalar que ciertas expresiones nominales o lo que es lo mismo en el mundo referencial o extralingüístico, ciertas entidades, poseen de por sí y casi independientemente de las estructuras semánticas en las que aparecen, una más o menos marcada vocación por tal o cual papel semántico. Así, hay más probabilidades de que sintagmas como la plaza el serrucho desempeñen respectivamente los papeles semánticos localizador e instrumental que cualquier otra función. Inversamente, expresiones nominales tales como los trabajadores, los insectos o los coches, debido a su matriz semántica y al semantismo de los verbos con los que pueden aparecer, tenderán más frecuentemente a desempeñarse como agente o incluso como paciente u objeto afectado.




1/ Estructura sintáctica

Partimos de la definición general según la cual una estructura se caracteriza como una entidad autónoma de dependencias internas, o sea un conjunto de términos (elementos, hechos o fenómenos) relacionados entre sí, cuyo valor depende de la relación que mantiene cada uno de ellos con los demás. Dicho de otra manera, lo que importa en una estructura no son los elementos, sino las relaciones coherentes que se establecen entre ellos. 

La estructura gramatical o sintáctica es la que integran las funciones sintácticas (sujeto, objeto directo, complemento circunstancial, etc.) que asumen las unidades constitutivas de una construcción lingüística en torno al núcleo de ésta. Los términos constituyentes de la estructura sintáctica son funciones porque implican un valor relacional. Al referirnos a dichos conceptos gramaticales, no aludimos a ninguna propiedad interna que puedan tener en sí las unidades intervinientes, sino a las propiedades que adquieren por su relación con otras unidades de la estructura (sintáctica). Así, por ejemplo, podemos catalogar la expresión los hermanos de Isabel como un sintagma nominal por el simple hecho de su estructura: su núcleo es un nombre. Sin embargo, tomándola aisladamente, no podemos decir que se trate de un sujeto o un objeto directo, porque tales conceptos presuponen relaciones con otros elementos estructurales.

Por el contrario, en "Los hermanos de Isabel cortaron el cesped del jardin", podemos identificar el sujeto los hermanos de Isabel y el objeto directo el cesped del jardín por el tipo de relación que ambas unidades guardan con el verbo. 

Las funciones sintácticas se delimitan atendiendo a rasgos gramaticales, tales como: el orden en que se presentan las unidades en la estructura, la existencia de marcas formales como: los rasgos de concordancia, las marcas de caso, la presencia de tal o cual preposición, la mayor o menor cohesión estructural existente entre las diferentes unidades y el verbo.

Cabe precisar que independientemente de las relaciones que mantienen entre sí los roles semánticos, la organización informativa del enunciado y las funciones sintácticas, estas últimas no se delimitan por medio de rasgos semánticos ni por características pragmáticas, sino por las marcas formales mencionadas arriba.

Las diferentes funciones sintácticas del sintagma nominal (SN), sujeto, objeto directo, objeto indirecto, atributo o complemento predicativo, complemento preposicional, complemento circunstancial, se determinan a partir del carácter transitivo, intransitivo o copulativo del verbo al que dicho sintagma acompaña. A pesar de la importancia de tal clasificación, no consideramos oportuno referirnos a ella en esta presentación general de la estructura sintáctica. Sin embargo, recurriremos puntualmente a las funciones sintácticas cuando tal o cual estructura oracional del enunciado lo requiera.